Sobre el deseo (tambien en plural)
Esta vez hablaré sobre el/los deseos,
En el campo del ser humano, existen muchos “niveles”, conciencia, insconciencia, subconciencia, preconciencia (este yo lo invente), etc…
Los sentimientos son una parte interesante del ser, senti-mientos, es decir, relativos al sentir y al mentar (citar, aludir, recordar, evocar o todas las anteriores), entonces los sentimientos son “algo” relativo al sentir, por lo tanto los “animales” (homo sapiens es animal) sienten y poseen sentimientos.
El terreno de los sentimientos es limitado, puede ser complejo pero lo que es más importante: es trascendente, o en otras palabras no-eterno, su naturaleza los vuelve un elemento que es suceptible al tiempo y a los fenómenos del universo (unas veces “queremos” más a unas personas que otras veces).
El campo de los sentimientos incluso es irracional, no sabemos como, no sabemos porque, pero los sentimos, “ahí estan”.
Ahora viene la parte más hermosa, maravillosa y magnífica del asunto (sip, aunque suene muy esplendido).
Los deseos
¿Qué es un deseo? El deseo es una situación que la conciencia quiere para si, la anhela y la construye, tiene características fundamentales:
- El deseo es eterno: No importa que pasen los días o los años, siempre se desea cumplir el deseo, a veces la razón dice: “Pero ya eres muy viejo/a para querer eso”, sin embargo el deseo no se va, la conciencia esta más cerca a la inmortalidad que la razón.
- El deseo es incorrompible: No se puede desear la mitad del deseo, si se desea subir una montaña no se puede decir: Subiré solamente la mitad de la montaña y me sentiré bien. La conciencia sabe que el deseo no se cumplió y aunque subir la mitad puede ser placentero para la conciencia no es una opción.
- El deseo se añora: El deseo puede transportarnos a la situación en la que no lo cumplimos, o cuando lo estamos por cumplir, siempre con un sentimiento interesante, pero el sentimiento no es de la misma naturaleza del deseo.
- El deseo libera la conciencia: Permite que el ser quiera lo que legitimamente quiere, libera las buenas emociones, la felicidad, la realización y aunque a veces los deseos pudiesen parecer irracionales, en el fondo son de la misma naturaleza que el cosmos.
La relación de los deseos con los sentimientos es complicada, pero de lo que estoy seguro es que no son de la misma natualeza y probablemente no dependen uno de otro.
Socialmente seguir un deseo es “mal visto”, la mayoría de las conciencias viven atrapadas en la razón y los humanos portadores no son más sino una serie de entes rutinarios, que no son capaces de seguir sus deseos.